lunes, 18 de mayo de 2020

NOSTALGIAS DEL VINILO Y DE LA CASETE

PRESENTACIÓN

El título de este Blog hace alusión a la evolución de la música en al plano digital los últimos 30 años. Es un marco en el que me centraré tratando de seguir un plano cronológico, pero no puede faltar una vía introductoria antes de llegar a la fecha en que, por mi parte, comienzo a tener experiencia como consumidor pretencioso de las tecnologías musicales para grabar, producir y editar música.

Como historia de la evolución de la técnica o de las tácticas de grabación para un estudio casero hablaré de las mías y de las que no son mías, en un intento de dar información general hacia el tema e información particular de mi experiencia, pues sin ella el relato carecería de experiencia o sentido propio alguno, una vez que de estos temas hay foros específicos y literatura al respecto... literatura ó más bien videografias capaz de enseñar mucho acerca de cómo es el mundo del sonido, su captación y manipulación en el entorno digital.

EL CD que vino a sustituir los VINILOS

Mi relación con la música actualmente tiene varios frentes: el didáctico, el creativo y la práctica instrumental, y es difícil sin ampliar esto dar a basto, no para mantener algo tan exigencia como la manera práctica de un instrumento musicala niveles profesionales virtuosos. También es verdad que se puede ser polifacético, pero la especialización en materias determinadas exige tiempo, y el reparto del tiempo al final pasa factura en la técnica del músico, que aunque no olvida tocar como no olvida dar pedales en una bicicleta pierde cierta aptitud por los cambios de actitud. Como digo, la especialización obliga a una dedicación, y al final la dedicación a distintas áreas aún de la música hace que el músico se reparta entre lo teórico y lo práctico, cuanto menos, reflejando aquella separación medieval que distinguía a los maestros o músicos consolidados de las nuevas generaciones.

La fascinación que produce la música desde la infancia nos pone en actitud de consumidores musicales pasivos, no hablo de un consumidor que invierta money en ello, pero sí que a deleite del oído o como banda sonora de su generación va a aceptando estilos, formas musicales y sonoridades que le acompañan durante su vida. El paso que distingue al que le gusta escuchar del que le gusta toca es tomar la determinación de producir música, comprándose para ello los instrumentos necesarios. Pero incluso en el campo de la más pura recepción de productos musicales elaborados existen momentos de complacencia en los que la gente ha invertido dinero para tener música en su casa, para poder escoger el hilo musical y no conformarse con la radio, gastándose algo de dinero en un equipo musical con su tocadiscos, la cassete o la radio que venía incluida, en la que teníamos acceso a emisoras que a través de sus ondas transmitían música las 24 horas ya en los años 80'.
No puedo hablar en primera persona de los años 50' ni de los años 60', he nacido ayer... como quien dice, pero sí puedo hablar de los 80 y de la democratización del equipo de música compacto que invadió las tiendas de electrodomésticos a finales de los 80 en la España de la movida, con cierto desfase entre provincias, qué le vamos a hacer.
Pasado el tiempo de la bicicleta la fiebre de muchos que no tenían su equipo para oír música fue comprar esos equipos en oferta que desde las Canarias o desde marcas blancas ponían muy al alcance de cualquier familia gozar de un equipo con tocadiscos y cassete, es obvio que esto era un lujo como lo fue el video o muchos electrodomésticos que no eran necesarios por imperativo social para la vida doméstica.
Al fin y alcabo la música se podía oír en la radio o en cassetes sin más complementos que la radio, quien tuviera un walkman era un afortunado, y quien tenía doble pletina se hacía amigo de mucha gente en el instituto.
Estoy hablando evidentemente de tecnología analógica, cintas y no cintas, pues el vinilo tenía su propio sistema para conseguir a través de la presión sobre surcos de unas cápsulas fonocaptoras, por mediación de una pequeña aguja... una forma no magnética, pero sí eléctrica de producir sonido... las cintas se enredaban, los discos se rayaban y la calidad de cintas y discos dependía de muchos factores distintos a los marca el  mundo digital: había cintas de yerro,dde cromo, dependía de los cabezales... había distintos materiales para las agudas, distinta fiabilidad en los brazos, y los motores a 45rpm o 33rpm también podían venir más o menos calibrados en su rotor para conseguir lo que la industria decía que era la velocidad a la que se grababa el sonido.
El sistema digital del soporte del CD revolucionó esta era que tiene sus antecedentes en los discos de cera,e el fonógrafo y otros artilugios que dejaré para más tarde. El caso es que el CD penetró como un regalo en estos equipos de música que adquirimos no para comprar CDs, sino para comprar discos o usar los que ya teníamos, al igual que con las cassettes, el CD era una alternativa que de fábrica se instaló en estos mastodontes de salón a los que había que hacer sitio, por el bloque que ocupaba el disco en ancho por el fondo, y la altura de los niveles que solían acumularla radio, el selector o ecualizador, la pletina o doble pletina y abajo del todo el CD rom, un orden descendente que parecía recordar cronológicamente la aparición del resto de elementos:
1º La aguja mecánica
2º Las ondas hertzianas
3º Lo magnético
4º Lo digital
Normalmente esto es solo didáctico porque el Disco solo puede situarse arriba y en horizontal para funcionar correctamente, de forma que también al igual que un reclamo como producto, la doble pletina figuraba en el centro como una invitación a la copia..., yo que sé... en una especie de marketing a medio plazo según la cual si te comprabas una doble pletina la ibas a amortizar coleccionando las cassetes de los amigos de vecindario.
Sabemos que esto es el cuento de nunca acabar, pero las cosas tienen un impulso..., y en muchas cabezas rondaba la idea de hacer las cosas que no se podían hacer salvo de forma chapucera arrimando un cassette a otro, dándole play a un equipo y grabar al otro, algo que proporcionaba una calidad de sonido pésima, pero que era la base industrial de mucha piratería de mercadillo.
Es obvio que las reticencias para comprar una doble cassete sin esta necesidad era la facilidad con que se grababa la música desde la radio, en mejor calidad aunque con anuncios a veces, sin pasar por los ruidos del entorno dentro de ese circuito de reproducción y grabación.
Yo conservo algunas cintas que son radio fórmula sin más, por lo mismo que se grababan en el video programas para oírlos más tarde, o bien para no tener que estar atento a grabar una canción concreta alrededor de las horas punta... luego sí, escogido este proceso había que rebobinar para oír la canción deseada... de forma que esta idea de grabación a destajo no provocaba ruidos de fondo, pero acompañaba intrusiones en la cinta de música que te parecía que no tenías necesidad de grabar.
Del triciclo a la bicicleta, de la bicicleta a lo moto y de ésta al coche de cuatro ruedas, la evolución aditiva de conseguir productos para escuchar música es "pero que muy parecida". A veces unos inventos sustituyen a los que se estropean, otras veces se acumulan estas etapas denunciando ese problema de obsolescencia que nunca termina, y al final parece que se acumulan cacharros que dejamos de usar porque los equipos a la vez que mejoran se acompañan de distintos soportes de grabación.
Lo que es una realidad es que el consumo de música se disparó mundialmente en los años 90', después vino la piratería y el cambio del mercado discográfico afectado por un top manta que no era tan cutre como en etapas anteriores. La última fase de este proceso son los discos sin soporte, el streaming, y el pago por canción, suscripción a Spotify con opción a descargas y el planteamiento adicional de si es necesario aún descargar algo de la red por el mero hecho de tener que escucharlo.
Y es que como decía el dicho "las ciencias avanzan que es una barbaridad", y como decía una canción de Loquillo, ya olvidada, los tiempos están cambiando sin remisión.


RECAPITULACIÓN PRIMERA

Una de las motivaciones que me ha llevado a hacer este blog es una especie de crítica hacia el consumo, si bien cada vez que nos actualizamos mejoramos las prestaciones de las generaciones anteriores. No hace falta poner más ejemplos que el del móvil, el teléfono que cada vez tenemos entre las manos de una año para otro, cómo va adquiriendo nuevas funciones, es más capaz, suena mejor, hace fotos, después videos... y supera a sus anteriores modelos. En realidad hay que cuestionarse que el móvil sigue siendo un teléfono, pues es un multidispositivo, una especie de híbrido muy capaz de todo lo imaginable a la hora de hermanar los últimos avances en hardware, software y conexión a internet. Un iphone ya no es un phone, pero es que aún siendo solo teléfono sin conexión a internet... desde los modelos más rudimentarios que yo he usado ya era calculadora, agenda, block de notas y capaz de hacer muchas más cosas que un selfie.

Obviamente que nos podemos reír de quien usa un teléfono de hace una década, el problema es que a veces nos empezamos a reir de modelos de hace 2 años que aún están con la garantía de fábrica, y eso nos hace un poco víctimas de la moda, como cuando cambiamos de ropa que está nueva. Lo nuevo tiene así dos acepciones: lo último, lo inédito... pensado como novedad; y lo que está sin usar...como el primer día... lema de todos los que venden cosas de segunda mano. En este último sentido lo nuevo-sin usar tampoco es de segunda mano si solo ha pasado por unas... y el complejo de renovación que invita a deshacerse de lo nuevo desfasado no es otra cosa que el intento de enmarcarse dentro de una tecnologías que si no las coges antes te has de suscribir más tarde y adaptarte a saltos mayores.

Desde Octubre de 2019 he reenganchado con la informática musical en un doble intento de crear este blog a partir de mis nuevas experiencias y, lo peor de todo es que si por una parte quería comparar el antes y el después, por la otra he caído en una especie de bucle donde la historia de los sucesos era igual pero con otros Windows y soportes, formatos... entre otras cosas porque da igual lo que corra la burra, su potencia:  el i3, el i5, el i7 su RAM o su SSD si al final cargamos esta burra con más toneladas de peso: 20000 Gigas de samplers y 20000 Gigas de software. Es obvio que a más motor un ordenador debería de volar en el año 2020, pero estos motores de última generación hay que adecuarlos en contra de la opinión de los fabricantes a formas de procesar sonido que no sean de vanguardia, porque si no al final no acabamos nunca de comenzar.


Mi consejo para quien se tenga que comprar un equipo para hacer música no es que sea Mac, Windows, Linux... sino armonizar el software con el hardware y no pecar de moderno, porque al final lo que nos están vendiendo hoy día son máquinas mutantes en drivers que llega un día que si no se queman las partes físicas se ralentizan, y el pepino que nos han vendido más caro por ser de última generación se convierte en alcachofa, no sé si me siguen. En principio renovar equipo, allí cuando vamos a la tienda y le contamos al informático lo que nos pasa se basa en lo de siempre:
Necesitas si vas a hacer video... X tarjeta gráfica de no menos que... X Gigas de RAM, si es para tres dimensiones 2X te va a ir mejor... y si es para Audio yo te recomiendo esto que es lo último y hace milagros,no vas a tener problemas,...,. "en un tiempo" acabar resoplando, justificando este renuncio si son honestos con que vas a estar mejor que estabas con tu viejo equipo.

Como tecnófilo le daría la razón a todos los que piensan que vamos para adelante, pero como ahorrador cada vez que llego a esta encrucijada me planteo hasta dónde el sistema de usar y tirar en equipos que podrían ser profesionales si no mirásemos tanto el calendario en que vivimos.
Y sí, es obvio que se vé más espacio de trabajo en un trasatlántico que en un bote, pero si el transatlántico lo llenas de containers y en el bote viajas tu solo con una caña de pescar tal vez te manejes para ciertos proyectos mejoren la plataforma más pequeña.

Esto que en un bar se discute con unas cervezas es lo de siempre... y parece que no tiene remedio dentro del sistema, hay que renovarse o morir... porque al final puede que tu cassete se estropee porque le salta un muelle, pero ya no encuentras ese muelle, aunque si eres un manitas el muelle lo puedes hacer o sacar de un bolígrafo..., pero las nuevas tecnologías no tienen las letras tan grandes, algo crea un cortocircuito y hay que cambiar la pieza entera o tirarlo todo a la basura.... no sin dolor porque sabes que falla una pieza y lo demás está bien, pero es que el mercado te ayuda a tomar decisiones hacia adelante, pues... si descuentas de una oferta hacia lo nuevo (NEW!!!) el arreglo que te estás ahorrando, pecar de moderno sale barato, opero vuelves a claudicar con el sistema de usar y tirar, ponte una medalla por estar actualizado, pero también te han dado un palo por no saber conservar un producto que en su día era publicitariamente tan bueno como el que está sustituyendo al usado. Más si nos recordamos a aquellos que en la década del recién entrado milenio nos recordaban que el ordenador doméstico tenía una capacidad de procesar datos superior a la de la NASA en los años 60'. Tiramos estaciones espaciales potenciales cuando ese ordenador va a la basura, pero es que como "basura" vale poco, y si ya no sirve el equipo porque no funciona su cadena, y no hay cadena... apaga y vámonos.

Por fortuna, no porque tenga fortuna, en los últimos meses me he estado equipando de elementos analógicos y digitales con el objetivo de ponerme las pilas en la materia de la que les hablo, que no es desde el punto de vista profesional, y depende de cómo me vayan los logros acabo pensando a favor o en contra de este sistema que nos empuja día a día a mejorar nuestra profesional con la adquisición de hardware, pero claro que esto es un lujo y una dependencia que no comparto... no a la hora de pensar en grabar música porque sé, conozco y dispongo de métodos más tradicionales de hacerlo sin la necesidad de caer en toda esta vorágine que es muy seductora no nos vamos a engañar.

Respecto a adquirir cosas nuevas, en verdad sea dicho estamos entrando en una era que el sonido supera en calidad a todo lo que yo he escuchado antes, no musicalmente, me refiero a la edición y a la grabación directa...cada  vez es más cómodo o accesible. El problema es que si usted quiere entrar al trapo de los requisitos técnicos de un buen software o plugin, cuanto menos tiene que hacer espacio en su disco duro tal vez ampliar la RAM... dependiendo de lo que tenga y cuantos años tenga.
La última vez que alguien me objeto sobre esto me  la vida media de un ordenador doméstico era de 6 años, y que estaba un poco emparanollado con el tema de los cambios y recambios... puede ser.

Por el camino de adquirir tecnologías desfasadas tampoco tiene mucho sentido pagar más de la mitad de su precio por un objeto de sgunda mano, yo es el límite que me pongo, y si pago más tiene que ser muy "nuevo-sin usar" y bastante "nuevo-de reciente", porque pocas veces nos vamos a encontrar salvo que de rebote cosas nuevas-nuevas, y esto pasa con objetos de exposición, ferias y poco más,o gente de confianza que no nos miente y compró algo que se le quedó grande... Por esta parte lo que uno se ahorra un día se lo gasta al siguiente si no vigila que te están vendiendo hardware sin el software promocional de regalo, o si la fuente de alimentación específica del instrumento, su funda o caja también vale dinero. pero de estas 3 cosas solo la fuente de alimentación es necesaria, y suponiendo que el software de regalo no interesa o lo puedes adquirir de formas varas, al final se consiguen trastos que aún se venden en Stores por gente que se ha desencantado de ellas o porque ha dejado el vicio de la música para dedicarse a otros menesteres. Y como esta actitud febril le puede pasar a cualquiera pues uno no sabe si comprar algo muy profesional desde el primer día, porque la actitud profesionala veces decae y la vida da mil vueltas.

MÁS  MADERA



19 de Mayo de 2020, se presenta el EZ Bass por parte de la empresa Toontrack. EZ Bass es un instrumento virtual, y como tal presenta una nueva forma de grabar instrumentos no físicos con una calidad aparente muy realista. Modo bass, de IK multimedia, es una alternativa a este producto.
Todas estas nuevas alternativas cambian la filosofía del estudio casero, ya no es necesario grabar audio pues desde el MIDI o los patrones de acompañamiento pregrabados en múltiples estilos, combinables y flexibles, se puede conseguir esa pista de sonido (audio, midi...) sin conectar desde fuera del ordenador muchos instrumentos y los clásicamente imprescindibles músicos de estudio.

Aspecto de la pantalla de trabajo de EZ bass

Las posibilidades de actuar cada vez más con instrumentos virtuales rompe con la organización típica del proyecto de sonido, ahorrando la parte del proceso dedicado a la toma de sonido. Esto no evita tener que trabajar otras cosas o de otra manera, pero lo normal es que agiliza el proceso de edición y lo envuelve en el entorno digital al independizarse de los prolegómenos analógicos y la necesaria conversión analógico-digital consiguiente. Este plugin ronda los 150 euros actualmente.
Toontrack apareció más bien con su famosa batería EZ Drummer, que competía directamente con Adictive-Drums y otras marcas a la hora de ofrecer menús específicos dedicados a la batería que, tradicionalmente, se sincronizaba con una caja de ritmos externa, o se editaba nota a nota con un secuenciador midi. La filosofía de jugar con patrones tipo loop, asociable a géneros-estilos y concretando distintos kits apropiados de batería, hace que se funcione cada vez de modo más intuitivo, ahorrando tiempo, y reduciendo conexiones entre dispositivos.

Parece que esta moda de hacer ha venido para quedarse, lo cual plantea la dependencia cada vez más estrecha con el software musical y la sustitución adicional de herramientas de hardware (cajas de ritmo, multiefectos... o los propios instrumentos emulados) por herramientas software.
Con respecto a las bases rítmicas de cualquier tema, a los accesorios para imitar baterías se han ido añadiendo los bajos, los pianos y las guitarras, para complementar las necesidades particulares de los muchos músicos que quieren hacer temas con el ordenador, saben tocar x instrumentos, y los que no los saben tocar, ya que cada instrumento acústico implica una técnica, los tratan de imitar a través de estas herramientas y procesos. Por cierto, no es nuevo, desde que existen los sintes y el MIDI se dan este tipo de sustituciones, pero dado que el sampler, los VSTi... y los nuevos métodos de sinte son de mejor calidad, los resultados dejan cada vez menos que desear, y una impronta acústica muy disimulada, muy conseguida, y tanto más se trabajen las posibilidades que dan los plugins para anular las barreras entre el sonido enlatado y el sonido real.

Desde IK multimedia, otra empresa dedicada al hardware y software musical, encontramos el Mododrums y el ModoBass como alternativas eficaces a los ya citados.


¿Quienes son IK multimedia y por qué les hago publicidad? Pues bien IK multimedia es una empresa a la que he adquirido recientemente varios productos y contacté con la página como soporte de un banco de sonidos, el SampleTank que quería activar en mi ordenador. Tienen un poco de todo para la informática musical, interface de audio,para guitarra muy específicas, samplers, instrumentos virtuales, accesorios para DJ music, sintes virtuales, key stations midi-audio y software para PC-Mac y tablets. olvidándome de muchas más cosas.
El caso es que accediendo a esta página, como a la de muchas otras marcas, la posibilidad de conseguir productos gratis te ayuda a llevar un poco más este pensamiento negativo acerca de la tiranía del sistema, no todo es poner, no siempre vas a estar a la última, o no siempre vas a tener lo mejor, pero sí al menos conseguir herramientas con las que divertirte, producir decorosamente y aprender en el terreno relacionado con el sonido, la música y su grabación. Me inscribí, descargué el Amplitube, después el Sample Tank gratuito, un tal T-rack (módulo con efectos) y un banco de sintes virtuales, el Syntronyk ya me acuerdo.

El caso es que tal y como el panorama hoy día, para alguien que sepa tocar, un instrumento virtual si ronda los 50€ es más barato que el original, sobre todo si comparamos 50€ con el precio de una Gibson, o 100€ de un sintetizador virtual con 1000€ de la versión física. En cuestión de obtener solamente los sonidos, el ordenador supone un ahorro de pasta y de espacio, luego nos podemos cuestionar si comprar software es igualmente gratificante como comprar cacharros, porque lo físico siempre está ahí y ocupa más (para bien o para mal). Lo auténtico, no cabe duda; una Gibson... siempre tendrá un valor de mercado seguro..., el software tiene otras ventajas. A priori lo ideal es que el software valiese para toda la vida, pero a veces uno no acaba de hacer la compra si lo que te vale para el Windows 7 ya no te vale para el 10..., y en este sentido hay que comprar con inteligencia.

De hecho, uno no tiene nada de qué arrepentirse cuando accede ya no por poco dinero, sino de forma gratuita a las posibilidades del software. Bueno, esto es como el caramelo que después te hace goloso o no, sabiendo parar, pero es un bolígrafo para hacer música que si es compatible con tu máquina te permite hacer cosas sin el estrés de una demo de 15, 20 días ó de 30. Juzgar esto como un regalo de los tiempos es lo mínimo que hay que hacer pues, a pesar de que por la tremenda hay quien consigue programas piratas por todas partes, el Freeware y las versiones o promociones didácticas de muchas marcas ayudan a ver el panorama de una forma menos sangrienta. Y cuando digo sangrienta me refiero a que determinadas políticas antipiratería han acabado haciendo que los programadores basen sus soft en relaciones de alquiler con los profesionales, como es el caso de Adobe, Creative Cloud para losa amigos. ¿Qué es más caro o más barato? Un software de 3000 euros con licencia de por vida o un alquiler indeterminado...? ese es el dilema de quienes viven de aquí para allá y tampoco saben si invertir en un piso. ¿Qué es lo bueno del caballo regalado? Que en un principio no se le mira el diente...yo probablemente sería feliz con los 4 programas gratuitos de IK multimedia si no hubiera contrastado las capacidades de las versiones superiores. Vean que si suena bien o tienes un buen repertorio de instrumentos con un Sample Tank de 5 GB como será el de 25GB, como será el de 100GB o cómo y qué contendrá la versión de 270 GB, que pensamos que tendría que tener todo lo habido y por haber, y que razonando esto es DVDs de 4,7 GB de capacidad nos tendrían que dar más de 60 discos cargados de samplers ligados al programa. 

Algo tendrá que tener en la recámara esta marca para superarse a sí misma, al igual que Native u otros competidores más clásicos como Roland, Korg, Akay... lo cierto es que uno se plantea para qué sirve entonces un Sampler que en lo años 90 costaba 300000 pesetas o incluso medio millón (3000 euros), si tiene una RAM de 128 Megas el modelo ampliado más afortunado... claro que era para MIDI, y es que... como decía Loquillo : los tiempos están cambiando sin remisión.
                                                        PCM100 de Philips, años 80

Se antoja pues de muchas formas el hecho de llegar a un punto de satisfacción práctico y a la vez profesional el hecho de disponer de sonidos capaces de hacer cosas musicalmente hablando, pues los resultados pueden ser siempre buenos, malos o regulares..., pero los medios están en continuo proceso de transformación. Respecto al almacenaje ya no es una cuestión de adaptación a los distintos soportes del cambio analógico al digital, sino de la adecuación al tamaño de los nuevos estándares, y el audio también cada vez es más pesado.
Ni punto de comparación tiene un banco PCM de 128Kb con un Komplete Ultimate de 270 GB, pero en ambos casos, pese a la diferencia de peso, se pueden hacer cosas que suenen bien,...aunque lo lógico es que lo último le de 100 vueltas a lo de hace simplemente dos décadas. Más, cuando digo que ambas cosas pueden ser satisfactorias es, dentro de las exigencias, como cuando queremos iluminarnos y nos vale por igual una bombilla de leds que de Tungsteno. Como sabrán, si compramos las de Leds, quizás nos permitan regular colores, o intensidades..., pero sí resulta artificioso y un rodeo extraño utilizar luz Led coloreada para tratar de conseguir el efecto de las bombillas tradicionales. Un poco así puede resultar la empresa de secuenciar una batería para que no suene a secuencia, habiendo soluciones para que pueda ser tocada..., pero en el intento de ahorrar este paso es el que confiamos el trabajo de edición musical a los sonidos de síntesis, ya que si lo que se pretende no es una batería sino una orquesta,... es más barato un sinte que 50 instrumentos acústicos.

El uso de ordenadores dentro de la edición musical ha pasado de ser una herramienta alternativa a una complementaria, y después a una casi imprescindible. En verdad hay generaciones de músicos, incluso dentro del tecno, que no dependían del ordenador, pues sus máquinas más sofisticadas eran desperdigados conjuntos de hardware unidos por cables. Muy distintos, según sus específicos fines, todos con su programación específica, sus botones y su muchas veces aparatoso aspecto. Cuando digo que un ordenador nos ahorra espacio es un comentario subordinado al hecho que deriva desde el momento en que ya lo tienes, pues una CPU, una pantalla de tubo, el teclado y los altavoces nos consume gran parte de espacio en una mesa, escritorio o habitación. Un ordenador tipo iMac, o All In One (pantalla plana) nos quita menos litros de la habitación, pero como todo lo que va junto, después que no se estropee ninguna parte. Es comparando qué con qué cuando efectivamente un sinte virtual nos ahorra espacio, puesto que, si necesitamos después un controlador midi para usarlo como el clásico órgano electrónico cargado de sonidos, ocupa menos un órgano independiente que un controlador midi ligado a un ordenador por la necesidad obligada de sumar las partes del hardware con las del software que está por otro lado. De cara al directo hay que pensar, si vamos a ir a un directo o escenario y queremos sonar con lo mismo que hemos grabado, que estaremos condicionados a mover material delicado, o bien apañárnoslas de otro modo. Si el objetivo es el estudio y la creación casera los condicionantes a la hora de elegir material son diferentes, porque hay que tener cuidado con 2 cosas: 1) los accidentes de sacar herramientas domésticas al aire libre y 2) que la opción de proteger el equipo casero de estos riesgos nos lleva a otro tipo de inversiones, y que de haberlo previsto antes nos hubiera influido en el proceso de elección de ese controlador midi vs teclado sintetizador con sonidos propios. 

En relación a lo que estoy diciendo un estudio doméstico se puede configurar con lo necesario en muy poco espacio y a bajo coste, o seguir añadiendo hasta el horror vacui. Lo más cómodo y ligero para un aficionado puede ser el uso de un portátil con los programas necesarios para fines muy concretos y un controlador midi, sabiendolo usar, para hacer cosas que ya se pueden hacer con el teclado del portátil, y algunas que no se pueden hacer, o que quedan mucho mejor al ejecutar un teclado que imita un piano, que no pintando notas con el mouse. Estos periféricos, como la tarjeta de sonido externa, o un micrófono mejor que el que incorpora un portátil o una tablet, los altavoces de estudio... multiplican la posibilidad de trabajar con audio con calidad profesional, pero tampoco ya son estrictamente necesarios si el portátil tiene micro, altavoces, tarjeta de sonido, teclas para introducir las notas... y nos conformamos con los resultados,nos adaptamos al método de trabajo y nos sirven los altavoces o los cascos como guía para monitorizar los pasos e incluso culminar un máster dentro de la grabadora.
Así, el ordenador o sus derivados son estudios en sí mismos, una parte imprescindible del estudio casero o profesional, y curiosamente un engendro informático que no existía cuando los músicos y técnicos consumían electrónica específica para los mismos fines. Yo no sé si los altavoces de un estudio es lo más importante del mismo, pero cuando buscamos un ordenador potente, el mejor software para editar y utilizamos como monitores unos altavoces de andar por casa es que no hemos distribuido bien el presupuesto.

En el abanico de utilitarios con que nos podemos servir para grabar música a día de hoy parece cada vez menos tendencia comprar equipo analógico, por muy profesional que fuera hace unas décadas, o incluso por mucho que fuera la forma en que se hayan grabado los éxitos de muchos grupos que han vendido miles de discos en los 80', los 90'... Entre otras cosas, parece que quien haya probado la edición no lineal no parece que se le pueda convencer de volver a usar soportes basados en cintas magnéticas, o que haya que perder tiempo rebobinando para llegar a un punto de edición exacto. Al respecto de usar controladores midi en directo ligados a un portátil o CPU en directo, quizás yo aún preferiría usar herramientas compactas pensadas para directo, pero tampoco vamos a tener todo duplicado (estudio vs directo); el caso es que hay escenarios en los que es arriesgado usar material delicado, y el hardware también tiene distintos precios en función a su dureza y resistencia, de forma que lo barato, si tiene un golpe, hay que protegerlo de sus peligros y lo caro mucho más.

¿Cómo hacer un estudio de grabación casero?

Digo lo penúltimo y cierro esta introducción, no sé si banal... Es obvio que toda la tecnología musical se mueve a partir de distintos objetivos, pero el mercado como mercado se propone vender no abastecer y tiene que tener sus estrategias. Quizás si, como ese hombre que en una película inventó la ropa que no se manchaba nunca, inventáramos o móvil irrompible que nunca casca les fastidiaríamos la evolución a esas grandes empresas que antes no eran nada..., pues si no eran nada... nada tiene el derecho de permanencia, pero no iba a eso. Es como hablar de contaminación y uso de diesel o gasolina, los combustibles fósiles estos que producen CO2... algún día habrá que decir basta o simplemente se agotarán, y entre ambos argumentos nos encontramos en una fase de renovación de motores hacia el sistema eléctrico. La tecnología desde los años 50 se basa en un sistema de cambio y parece que esto no va a parar nunca. En el campo profesional de la música se vende más del 65% de los productos a gente que ya tiene "consumibles", es decir a gente que amplía la colección, renueva o simplemente cambia. En el caso del software esto es mucho más exagerado.
Sería un panorama idílico que adquirido un ordenador y si este durara 15 años, no más... los siguientes gastos ya se podrían dedicar simplemente a ampliarlo o a software dedicado. Luego, el tiempo de vida medio de un frigorífico según la OCU es de 12 años, de una lavadora 10..., pero aunque el modelo se quede antiguo en este tiempo viven en la cocina al margen de los cambios de los sistemas operativos nuevos que van saliendo. La propia tontería de estar actualizados, continuamente conectados a Internet, es causa de muchos virus y desfases. La valoración de lo que estoy comentando la tiene que hacer cada usuario a partir de sus experiencias personales con el móvil, la tablet o el ordenador...que parecen, si no más frágiles, productos destinados a descatalogarse al tercer telediario.
He podido ver el mismo documental varias veces denunciando la obsolescencia programada, y homenajeando aquella bombilla de un parque de bomberos hecha para no romperse y que ha aguantado 100 años las bajadas de tensión, las tormentas y la activación y desactivación de un circuito..., sin embargo el mercado de las bombillas vive perseguido, para ser, por la misma turba que perseguía al hombre que hizo el traje blanco que no se manchaba nunca... en verdad somos dependientes de la seducción de muchos cambios, pero la magnitud de dinero que se embolsan ciertas empresas que nacen de la nada también las hace dependientes de nuestro consumo en este intento de mantenerse en el poder, ir a más, ampliar capital y absorber otras empresas con otros productos y destinatarios... Ellas dependen para estar en lo alto no de lo vendido, sino de nuevas ventas, y esto implica estratégicamente vías distintas de expansión: en la primera suele suceder aquello de llegar a más públicos, y en la segunda se da lo que es satisfacer al público o clientes antiguos, y tratar de revenderles o renovarles productos que ya tienen por otros más capaces y/o veloces. La actitud del consumidor que se mantiene consumiendo música puede ser constante o variable, unas generaciones sustituirá las otras y crear el mismo tipo de rol con las fábricas, pero es evidente que el mercado se transforma y que los públicos de hoy consumen la música de diferente forma que hace unas generaciones, ya no solo los discos sino los instrumentos analógicos y virtuales, y al final todo cambia... salvo las leyes de estas revoluciones.


La analogía de estos cambios es que al consumidor de cacharros analógicos le va a suceder lo mismo que al consumidor exigente de cacharros digitales, y que al final el paralelaje conducirá a otra nueva fase de consumo ligada a otra tecnología alternativa... o quien sabe, si es que no vuelve el estilo retro a revenderse por colapso de las ideas en base a fetichismos vintage y formas de hacer más naturales y no tan artificiales y controladoras.
La tecnología musical se incluye en la necesidad de comprar ciertos productos muy avanzados, pero sin dejar de atender a la letra pequeña de estas compras y a la realidad cambiante del halo que los envuelve. Entre otras cosas no es que seamos esclavos de /la novedad/, sino que acabada la garantía a veces es más cara una reparación que una nueva compra,o simplemente que en estos trastos de tamaño tan reducido ya no hay forma de soldar partes ni diagnosticar cortocircuitos.
En la dicotomía del hardware vs software, uno piensa, pues va a ser mejor el software ya que siempre se podrá reinstalar..., pero por ahí tengo 2 sintes para Windows XP que no funcionan a 64 bits, así que aunque no se me ralle el disco con los drivers de estos productos para mi ordenador más actual es un extraño, por no hablar de que lo que es para Windows tampoco es para Mac, y hay productos de mercado que no sirven para Linux..., el informático encontrará soluciones..., pero al músico le supone unos esfuerzos de adaptación que no estaban en el atractivo guión de "multimedia para todos".
La compatibilidad software, la compatibilidad de marcas, la compatibilidad de hardware... es pues un aspecto fundamental a la hora de adquirir productos, extensiones, software, plugins, ... porque con ella nosaseguramos una pervivencia de los productos y trabajar en distintas plataformas. No teniendo esto garantizado, o cuando nos sucede lo que no queremos, entonces miramos hacia atrás y pensamos que podría haber sido mejor comprar una mesa de mezclas y un magnetófono y simplemente verificar que se les suministra el voltaje de forma adecuada.

Y es que, si yo fuera diseñador de sonido no me pararía a comparar cosas, pero antes de entrar al mundo de los ordenadores era músico. Es obvio que algo pasa cuando dura más una flauta de madera o una guitarra que anda despreocupada por la casa que un cacharrito que en principio cuesta más y que no aguanta el ritmo de su propia marca ni apenas 10 años. Diría mil ejemplos, pero lo tienen ustedes en sus casas cuando el Windows 7 nos avisa de que ya no hay actualizaciones... Por un favor de los programadores o por la necesidad de contactar con los públicos que se demoran en cambiar un aparato que no les traiciona, el software al uso suele valer para no pocas versiones de estos sistemas operativos que cambian de estética o con todo: gráficos a 64 bits, imágenes a 4K y después del 5G ¿quien sabe hasta dónde y hasta cuando con los multinúcleos, los polinomios y los procesadores cuánticos? Cuando el software nuevo sirve para el sistema operativo que tenemos, exigiendo un poco a la CPU pasamos la reválida, pero cuando el software ya no permite 32 bits sino que exige 64 bits, entonces hay que decidir si se puede poner el container en un bote... si lo va a hundir, aunque sobresalga... o qué narices hacemos. Es obvio que podemos sentir una fascinación por la versión 11.9 de un programa que nos exige ese punto de hardware que no tenemos, que empezamos con la cirugía de fábrica y le ponemos al portátil con XP el Windows 7, al del Vista el 10... hasta nuevo aviso..., pero la burra ya va cargada... y por supuesto que a lo que invita ese programa, sea SampleTank 4 Máx, Photoshop... es a tener un disco externo obligado porque es más el material adicional del software que el viejo disco duro... y entonces buscamos soluciones y ponemos 2 remos nuevos a la barca, 2GB de REM por ejemplo,... que liberar un poco al chip, y tiramos para adelante... aparentemente satisfechos, porque no hay mejor satisfacción que cuando tenemos esa barquita ver hasta dónde es capaz de llegar a sus años con todo lo que se ha metido.
Es verdad que en esto de la informática pesaba una ley de Murphi que decía que la eficacia del  software es inversamente proporcional al número de programas que se instala en un ordenador... lo que hace vieja esta máxima es que un ordenador con un disco de duro de 1 Giga o de menos como los que se venían con el Windows del 95 (no voy a un Atary o a un Spectrum) no podría cargar los drivers del Office 2007.
Existe una ley que dice que la tecnología avanza en recursos de forma que multiplica sus capacidades o velocidades x2 a cada 18 meses, por lo que en 3 años su ordenador es 4 veces menos potente que el que está sacando de la tienda el último en decidirse. Espere otros 3 a los para renovar y el suyo será 4 veces más potente que el que le superó a usted. Pero si tiene la suerte de que su ordenador no casca, su vecino que ha comprado uno después de 6 años pensándoselo mucho se llevará al precio estándar uno 2x2x2x2 veces más rápido que el de usted. Hablamos de 2 a la cuarta como de los viejos 16 bits, pero esto significa que en 6 años la potencia de un ordenador, según estas cuentas chungas es 16 veces superior al viejo (no 4+4).

No sería un problema pensar esta superioridad/inferioridad en términos relativos, pues no vas a trabajar 16 veces más cómodo con uno nuevo que con uno viejo, sin embargo el problema llega cuando solamente una pequeña cosa no puede hacerse desde tu "viejo" artefacto... no sé, cosas que me hayan pasado a mí estos últimos meses que me haya negado el sistema: descargar la demo de Final Cut Pro X con Gran Capitán 10.11. o disfrutar de VST de 32 bits con programas que solo admitían los de 64, actitud que rompe por parte de los fabricantes la ética asistencial que muchas veces garantizan... y de nuevo surgen, de forma explícita para cuando pasan estas cosas, reflexiones de tira y afloja sobre qué es lo mejor y lo peor con los softwares, si el alquiler o la compra, o ninguna de las dos cosas... porque parece imposible, en bastantes casos, lean foros de productos miles, mantener operativos los viejos equipos y viejos programas con contrastes bruscos de sistemas, a pesar de que los fabricantes de un lado y del otro digan lo contrario... De tal manera nos hemos pasado dos décadas poniendo parches a los programas y ha habido gente que se ha puesto un parche en el ojo para que no les ciegue la luz de las falacias ni les afecte en conciencia el uso de aquello que se ha hecho para funcionar a las mil maravillas hasta que llega el día que no carga.
Y sí, por ejemplo, he probado un iMac un tiempo, hasta que se estropeó la gráfica... y la sensación, sin arreglo convincente a día de hoy es la de que se ha evaporado una máquina, sensación irreal por el tamaño que ocupa esta pantalla..., que a ver que hacemos con ella.
Todo es velocidad, pero como les digo,  a veces enciendo el ordenador y tarda como con el primero, o lo quiero apagar y se está actualizando, y entonces es como si tuviera un Deja-vù...., pero no, entonces era 1995 y yo por lo menos no tenía Internet.




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